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jueves, 25 de marzo de 2010

Por un clavo se perdió una herradura, por una herradura...

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Estructura tridimensional de la enzima Glucocerebrosidasa (Cerezyme) unida a su sustrato coloreado en verde (fuente)


Es probable que algún ingeniero de planta de la compañía Genzyme esté acordándose de ese famoso estribillo. Recientemente ha saltado una noticia en algunos medios sobre la contaminación de unos viales de medicamento Cerezyme para el tratamiento de la enfermedad de Gaucher. En la noticia se indica que no es la primera vez que Genzyme ha sufrido el mismo tipo de problema. Si bien es cierto que en ambos casos se trata de una "contaminación" también hay que decir que se trata de dos sucesos distintos.



Viales del medicamento Cerezyme (fuente)


En este último incidente lo que ha ocurrido es que los viales han sufrido una contaminación de tipo químico. Al parecer se ha producido la descomposición de uno de los tubos de silicona por donde se dispensa el medicamento y los viales han acabado con trazas de ácido 2,4 diclorobenzoico. La compañía ha anunciado que esa contaminación no pondrá en peligro la vida de los pacientes, pero han tenido que parar la producción y sustituir los dispensadores de silicona por tubos de platino. Además, la FDA ha tomado cartas en el asunto y parece ser que va a sancionar a la compañía.



Estructura tridimensional de la alfa-Galactosidasa, la enzima del medicamento Fabrazyme (fuente)


El caso anterior sucedió en sus instalaciones de Allston Landing en Massachusset y la contaminación fue de tipo microbiológico. Fue mucho más grave porque la planta tuvo que ser cerrada durante 6 semanas lo que provocó una carencia de Cerezyme y Fabrazyme, dos de los medicamentos que comercializaba la empresa. Las pérdidas económicas fueron cuantiosas.



Precio en dólares de un vial de 200 unidades de Cerezyme en diferentes países y en el año 2002 (fuente)


Los medicamentos que produce Genezyme son enzimas purificadas para tratar enfermedades raras. El Cerezyme consiste en la enzima Glucocerebrosidasa, mientras que el Fabrazyme se trata de la enzima alfa-Galactosidasa. Esta última se utiliza para tratar la enfermedad de Fabry. La forma de producirlas industrialmente es relativamente sencilla y se parece mucho a otros procesos de biotecnología industrial. Básicamente consiste en introducir mediante técnicas de ingeniería genética el gen que codifica para la enzima en células de Ovario de Hamster Chino (conocidas por sus siglas en inglés como CHO cells). Estas células transgénicas se crecen después en un biorreactor y posteriormente se purifica la enzima.



Microfotografía de células de Ovario de Hamster Chino (fuente)


La células CHO suelen ser las más adecuadas para la producción de las llamadas enzimas terapéuticas ya que al ser células animales son capaces de expresar y modificar correctamente mediante glicosilaciones a las proteínas de interés ¿Cuál es el problema? Que estamos creciendo células animales, no bacterias o levaduras. Estas células son mucho más exigentes en sus requerimientos nutricionales y ambientales, y además son más lentas en su crecimiento, así que consecuentemente el proceso es mucho más caro. Para complicar más las cosas, la purificación de una enzima es muchísimo más compleja y costosa que la purificación de otros productos biotecnológicos como los antibióticos.


Al parecer uno de los seis biorreactores de los que disponían sufrió una contaminación con un calicivirus (su denominación oficial es Vesivirus 2117 y se identificó por primera vez en 2003) que interfería con el crecimiento de las células CHO. La fuente de la contaminación fue uno de los nutrientes que se añaden en el cultivo durante el crecimiento celular. Inicialmente lo único que pudieron detectar era que el rendimiento de los cultivos había disminuido pero no identificaron el problema. El virus no fue detectado hasta que se probó con un test específico basado en la técnica de la PCR. La compañía se vio obligada a cerrar y realizar un proceso completo de sanitización y fumigación de toda la planta, lo que provocó que hubiera escasez de los medicamentos que comercializaba.



Microfotografía electrónica del Vesivirus 2117 (fuenteOehmig et al.)


Además, Genzyme tuvo que demostrar que el Vesivirus 2117 era incapaz de infectar a las células humanas y para ello realizó ensayos que demostraron que el virus era incapaz de infectarlas. Y aunque en los procesos de purificación de las enzimas terapéuticas hay más de un paso de eliminación de partículas virales mediante cromatografías de adsorción de membrana, la FDA obligó a la compañía a chequear los diferentes lotes de medicamento para comprobar la ausencia del virus en los viales.

Y es que, en cuestión de elaboración de medicamentos, todas las precauciones son pocas.



Links relacionados: Animación del proceso de producción en la empresa Genzyme (en inglés).


ResearchBlogging.org

Oehmig A, Büttner M, Weiland F, Werz W, Bergemann K, & Pfaff E (2003). Identification of a calicivirus isolate of unknown origin. The Journal of general virology, 84 (Pt 10), 2837-45 PMID: 13679618